
...es el blanco impoluto del lienzo.
El segundo anterior al concierto de una orquesta;
el latido acelerado del bailarín.



Blancura que parece decirte: ¡No sabes nada!

Tempestad de ideas
que quieren hacerse visibles.

Movimiento retorcido de un último grito. Es el bisturí a un milímetro de su corte.
La magia de lo cotidiano es una atracción, la blancura por la que todo comienza a ser...
un acorde en la oscuridad.
Es la mirada de la joven de Veermer, los ojos de Rembrandt y el aire atrapado en la Meninas.



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